24 de septiembre de 2008

Contraejemplos

Nos ha tocado vivir
este mundo que se desgasta
buscando chisporroteos de felicidad
en el esnob concreto finamente armado,
en las alfombras cucas,
en el futón tanoshit,
en una vajilla de rómpela y te la rompo,
en una cama asexuada, quiropráctica y aséptica,
en un televisor más grande que el muro de la sala,
en una nocturna neumonía descapotada
sobre neumáticos del gordito,
en tanta materia inmarcesible y vacua,
que no llena ni el fondo del espíritu.

Y no,
la felicidad no está ahí,
lo hemos comprobado
a punta de contraejemplos:
los impulsos vomitivamente rosáceos,
plantados en una templada selva del golfo;
el amor encuerado frente al frío de la indiferencia,
gomitas erectas y chabacanos encogidos;
nuestra resistencia combativa contra el pasado
que bombardea con preconceptos antieróticos
nuestras almas refugiadas
en los búnkeres de la desconfianza,
con una botella de un yummy tinto barato por fusil
y las palabras sabias por municiones;
la dulce tarea de fungir como pastores
en las praderas capilares retacadas de piojos,
que ronronean como gatos
rescatados de la mierda urbana...

Y sí,
ahora nos toca el contraataque
sutil, clandestino, complotado:
provocarle tantos accidentes a la felicidad
como sean necesarios para sacudirle la esencia,
para demostrar que puede reposar
entre muros de aire o concreto,
en cualquier sitio que elija
este hogar vagabundo que somos,
sin importar la cantidad de materia
que nos circunde.

11 de abril de 2008

Tormenta

Torrencial lindero de noche tormenta.

El alba llega con versos bucofónicos
escupidos al cielo raso
y tu cuasilentejuélica presencia
en mi ribera
me obliga a la poesía
que brota de mis poros
en dulce, fogoso y sinfónico alud.

¡Que sí, carajo, eres tormenta!
De aquellas tormentas halterofílicas
que se levantan a sí mismas,
poder del rayo retina,
estruendo del trueno primor,
llegas, refulgente hidromusa,
con tus encantos polisílabos,
a la taberna deste masticador de ritmos.

Y luego tú, nena esplendorosa,
te vas, por la vereda agridulce
deste bosque pasional,
hallando, en cada paso,
bajo el torrente de tu propia tormenta,
los versos almidonados
que un poeta-lobo sin colmillos,
tendido bajo el manto de la oscura luna,
escupió al emperifollado cielo abierto.

8 de abril de 2008

Automático I

Extírpame la soledad
de una vez por todas.

No me dejes deambular más
por las praderas del hastío.

No estamos,
somos movimiento.

Embates de la vista
nos traicionan,
gritando la verdad
a la exósfera.

Entiéndeme,
las manecillas giran
y yo te veo ascender
delante de un rugido.

Estallidos de incertidumbre.

Zigzagueas entre calles
deslavadas
por tanto flujo de dulzura.

En tus labios se queda
el recuerdo de lo insoluble,
sal de mares inconclusos,
de sueños perdidos
en mareas caóticas.

No eres todo,
no soy todo,
no somos todo,
queda por delante
la peripecia verbal,
aún nos quedan
las escaramuzas pactadas.

No divagues,
devora,
híncale el colmillo
al chamorro de la lujuria
después de rasurarlo
con tus navajas pupila.

Deja atrás los alegatos
de tu restirado titubeo,
compacta tu cháchara decente...

¡Basta ya
de jalarle las patillas
al desenfreno!

Aquí estoy,
aquí estaré,
llegarás.

3 de abril de 2008

La moda doma

It is easier to copy than to think, hence fashion.
Besides a community of originals is not a community.
Wallace Stevens

No sé ya dónde guarecerme...
Permanezco alerta,
con las pupilas crispadas,
en medio de un cúmulo de vanidades.

Estoy cercado por talles ceñidos con látex
y copas rebosantes de silicona,
ejemplos de que el mundo ha mutado
en una puta de pasarela,
erguida sobre los tacones del voraz consumo.

¿Dónde ha quedado el amor
en este circo que sólo piensa
en mejorar estirpes
engendrando anorexia,
adicción al peróxido
y antifaces make-up?

¡Bienaventurado este jodido tiempo
en el que las niñas quieren tetas,
no muñecas!

Qué puedo hacer yo aquí,
predicador del putrefacto corazón,
posmoderno retrógrado,
inútil tótem a la poesía,
imbécil y joven reliquia
que prefiere la voz profunda
de la neurona sensible,
al solaz en la superficie
del aparador
en que se ofrece el mundo.

Vuelos en torno al canto luminoso de una luciérnaga

1.

Traficas
angustia,
expides
vapores
que
embriagan
mis
pupilas,
niña
púrpura.
Aniquilas
en
mi
selva
la
púspura
de
los
perros
y
ranas
descalzados.