sábado 26 de junio de 2010
Réquiem por el último vestigio de patriotismo que había en mi corazón
Por primera vez en mi vida he sentido el auténtico deseo de ahorcar a un grupo de niños... y a los imbéciles que lo convocaron. La historia es la siguiente: Ayer ejercí el sagrado derecho de fiestear hasta la hora que se me hinche la gana. Me dormí alrededor de las cinco y cuarto de la mañana, con la esperanza de disfrutar un largo y reparador sueño que abarcara buena parte de una tranquila mañana de sábado. En eso estaba, en el quinto sueño, cuando de pronto ocurrió el desastre que me llevó a escribir estas líneas a las nueve y media de la mañana de ese sábado fatal. A las nueve con doce minutos, ni uno más, ni uno menos, el titubeante y estridente chillido de una trompeta anunció a la horda que le seguía junto con un atronador y arrítmico retumbar de tambores que me hizo despertar con un sobresalto que casi me tira de la cama. La banda de guerra de la escuela primaria pública que se ubica exactamente detrás de mi departamento se había arrancado a darle con singular ímpetu al Toque de bandera. Una vez que terminó esta tortura y pensé que por fin podría echarme otra pestañita, la directora se arrancó a esputar sus recurrentes berridos por el altavoz, haciendo gala de su impecable oratoria y de su habilísimo manejo del micrófono, taladrando mis oídos con el dulce canto de la retroalimentación de las bocinas… ¡para inaugurar el Concurso de Bandas de Guerra de primarias de la zona escolar! Escribo estas líneas como un ejercicio de autocontrol, porque de verdad me dieron ganas de saltar desde la azotea de mi edificio al patio de la escuela e iniciar una masacre a mano pelada. Ahora sólo me queda afirmar que han aniquilado el último vestigio de patriotismo que quedaba en mi mexicano corazón y que… se levanta en el mástil mi bandera, / como un sol entre céfiros y trinos / muy adentro en el templo de mi veneración, / oigo y siento contento latir mi corazón.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentarios:
Maravilloso tu blog,
un abrazo desde Ecuador!
eulalia
Publicar un comentario